Luego de analizar individualmente cada geocultura en sus contextos y ubicaciones geográficas, podemos ver como en mayor o menor medida, Mesoamérica, amazonia, andino y pampeano comparten ciertos patrones, siendo esto parte de nuestra historia latinoamericana



Partiendo desde el periodo precolombino donde las cuatro geoculturas compartieron la cosmovisión que implicó una estrecha relación y vínculo con la naturaleza, considerando estos elementos: montañas, selvas, ríos como entidades sagradas, teniendo rituales religiosos y ceremonias, variando en las formas y los sacrificios, pero con objetivos comunes.

Podemos observar cómo los espacios de culto en las cuatro geoculturas a lo largo del periodo precolombino varían en morfología debido a las distintas ubicaciones geográficas y los materiales autóctonos disponibles, otro factor que influyó también es la diferencia de las costumbres de cada cultura, tenemos por ejemplo a Machu Picchu en andino siendo asentamiento sedentario mientras que en la cultura pampeana eran más bien nómadas y eso también influyó en la forma de crear espacios de culto, siendo símbolo de esta el Rehue, el cual estaba diseñado para ser trasladado con facilidad así creando espacios de intercambio religiosos en distintos asentamientos.


En el periodo colonial se ve impuesta una nueva religión y cultura extranjeras por parte de los colonizadores. A lo largo de las geoculturas podemos ver como surgen catedrales que parecen traídas directamente desde Europa, se ven impuestas desde las iconografías, los estilos, elementos y simbolismos hasta a veces implantado sobre espacios de culto precolombinos. Produciendo una aculturación e imponiendo creencias sobre las sociedades aborígenes.




Con la llegada de la república en los distintos territorios se empieza a generar una búsqueda de lo propio, de retomar una identidad autóctona que fue robada, es por esto que los espacios de culto empiezan a ser parte de una reinterpretación de la cultura, se continúan utilizando elementos europeos, pero se los empieza a hibridar con elementos autóctonos o simbolismos e iconografías propias de cada geocultura marcando esto el comienzo de un mestizaje entre culturas, una creolización en lo cultural y un sincretismo en lo religioso.


Entrando a la modernidad nos encontramos con avances tecnológicos, nuevas formas de usar materiales como el hormigón armado y el vidrio, estos vienen también de la mano con la globalización junto con la búsqueda de romper con lo preestablecido. Estas influencias ahora son globales, corrientes como el brutalismo y el racionalismo se mestizan con elementos autóctonos. Los espacios de culto ahora tienen un carácter moderno, globalizado, pero sin perder las raíces de lo que es propio, como lo es el uso de mosaiquismo, la relación con la naturaleza y la conexión con iconografías propias de cada territorio.


Esto se enfatiza en la contemporaneidad donde la globalización se hace cada vez más fuerte, donde los espacios para evangelizar y estar en comunidad ya no son solo específicos, sino que se puedencomunicar de una punta del mundo a otra, permitiendo reinterpretar los espacios de culto y el uso que les damos. Podemos notar que en la arquitectura religiosa del periodo contemporáneo la búsqueda de disrupción y romper con lo preestablecido se enfatiza decantando en morfologías nuevas, formas orgánicas ligadas al entorno y la naturaleza, pero con la tecnología necesaria para ser realizadas. La búsqueda de lo propio culturalmente y religiosamente sigue, pero esta vez la globalización permite que esa búsqueda no tenga límites.


Para finalizar, nos parece importante destacar el hecho de que, en cada geocultura, que como vimos cuenta con una sociedad, historia y elementos distintos, podemos notar como la evolución a través de los distintos cortes historicos se da de manera similar, llegando a resultados comparables que nos permitieron dar forma y fundamentar este análisis. 

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